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Publicado en Jul 10, 2015 | 1 comentario

Entrevista con la Abejita: Gabriela Quintana

Entrevista con la Abejita: Gabriela Quintana

Y seguimos con nuestro ciclo de entrevistas. En esta ocasión, la Abejita viajó hasta el sur de Chile, a la región de Los Lagos, a encontrarse con Gabriela Quintana, periodista de profesión y tejedora de amigurumis. Hace un tiempo atrás, durante noviembre del 2009, Gabriela organizó una exposición de amigurumis en un momento en que no eran tan populares como ahora. Te invitamos a conocer esta experiencia y un poco más de Gabriela en esta nueva versión de la “Entrevista con la Abejita”.

¿Cuál fue el primer proyecto que terminaste?
Mi primer amigurumi fue un osito color gris lo realicé en un fin de semana. Logré entender los aumentos y reducciones mirando fotografías durante mucho tiempo antes de atreverme a ese momento tan especial. Sus ojitos eran de botones pequeños. Pero mágicamente me quedó precioso, aún lo conservo de recuerdo.

¿Qué estás tejiendo ahora?
Ahora acabo de comenzar un árbol mediano. Lo tejo con lana de oveja proveniente de la costa de Osorno, teñida con tinturas vegetales.

¿Cómo aprendiste a tejer a crochet?
Aprendí cuando era muy pequeña mirando a mi abuela materna “Lila” e imitándola. Mis puntos no estaban muy bien hechos y no sabía tomar el crochet, pero logré hacer un gorro de tetera. Luego a los 20 años retomé el crochet aprendiendo de una revista Burda a hacer punto red y otros muchos puntos que allí venían y que me permitió tejer muchísimos manteles grandes, hermosos, carpetitas, posavasos, caminos de mesa, etc. pero todos ellos copiados de un patrón.

Gabriela Quintana

Gabriela Quintana

¿Cuál de los trabajos que has tejido es tu favorito?
No tengo tejido favorito. Tejo y disfruto mientras lo hago, luego lo dejo ir y comienzo con otro. Todos son favoritos mientras los hago, pues los pienso mientras los voy construyendo, pongo todas mis energías, y sobre todo mucho cariño, algo que considero escencial cuando hago algo con mis propias manos.

¿Cuál de tus trabajos es el que menos te ha gustado?
Los que copié de revistas cuando comencé a practicar crochet. Me sentía prisionera de copiar un esquema, sin posibilidades de improvisar, y lo peor era que si uno se equivocaba en algún esquema había que desarmar o salían cosas deformes y horrorosas.

¿Cuál de tus proyectos ha representado el mayor desafío?
Tejer lana peluda sin ver dónde poner el ganchillo, sólo sintiendo con los dedos dónde debe entrar, un poco como debe tejer una persona ciega.

¿Con qué fibra o lana te gusta trabajar?
En general disfruto más tejer con lanas suaves y no tan gruesas.

¿Tienes algún patrón o diseñador favorito?
Hay creadores que hacen cosas hermosas, pero tejiendo amigurumi conocí la libertad de tejer y ahora todo lo que hago es personal e inventado.

¿Tienes algún “Heroe del crochet” o alguien que es demasiado genial para ser verdad? ¡Cuéntanos!
Mi héroe del crochet es mi tía que falleció hace muchos años, Elena Quintana Mansilla. Pienso que por su edad podría haber sido mi abuela o de alguna manera lo fue, una mujer nacida en Chiloé profesora normalista, escritora y comprometida en difundir la cultura chilota, fue la primera mujer que escribió un diccionario de lengua chilota, para su tiempo una mujer completa y cultísima. Era hermana de mi papá, y por supuesto experta en todo lo que pudiera tejerse con un crochet, y con mucha sana envidia, puedo decir que ella tejía rapidito con un crochet finito y pequeño, sacando cualquier diseño a ojo, sin usar patrón, además se sabía los más intrincados tejidos de memoria. No aprendí por ella, pero fue mi inspiración, la veía con sus lanas para todos lados, haciendo vestidos, cojines o lo que fuera. Ella me enseñó algo más importante aún, a hacer muñecas, pero no con un crochet, pienso le hubiera encantado que compartiéramos juntas ese descubrimiento.

Si tuvieras los materiales y la paciencia ¿Que proyecto empezarías hoy?
Si tuviera el tiempo tejería un acuario con muchas algas y peces de diversos tamaños, formas y colores.

¿Haces otra cosa aparte de tejer a crochet? ¿Que haces? ¿Aprendiste a tejer a crochet antes o después de aprender estas otras manualidades?
Tejo palillos antes que crochet, me he tejido decenas de chombas y también le he tejido mucho a mis hijas o para regalar a mis familiares y amigos. Dibujo con pasteles secos y lápices de colores y pinto desde muy pequeña, también tallé en madera con mi padre que era escultor, sobre todo en mi infancia. Trabajo haciendo muñecas de trapo y nuigurumi mucho antes del crochet desde los 8 años. Por muchos años desde mi adolescencia bordé punto cruz. Adoro pintar con acrílicos sobre tela, siento que es como cocinar, y estoy haciendo un autoaprendizaje o descubrimiento personal de trabajar con fieltro para crear cuadros con escenas y paisajes, me causa una sensación parecida a trabajar con pinturas, las lanas se van mezclando para formar degradados y matices, además de la suave sensación al tocarlas.

¿Tienes algún consejo práctico o algo que hayas aprendido del crochet?
Que si uno no toma correctamente el crochet al igual que el tenedor cuesta mucho sacar la lana. El mejor crochet es el que tiene el grosor de un lápiz, sino te acalambras rápido o te da tendinitis, también es importante tejer relajada, con los brazos sueltos, los puntos deben correr ligero y no estar apretados y forzados.

Pendón de la exposición

Hace un tiempo atrás montaste una exposición de amigurumis, en un tiempo en que no eran tan populares como ahora, ¿cómo nació esa idea?
Todo comenzó con la gran cantidad de amigurumis que había acumulado en un corto tiempo, de todos colores y texturas. En ese tiempo aún no tenía hijos. Tejía día y noche, de cada momento libre resultaba alguna cosita o animalito.
Yo soy periodista de la Universidad Austral de Chile en Puerto Montt, y en una reunión le comenté esta afición a un profesor de la Dirección de Extensión y se interesó al saber que tejía de “todo” con esa desconocida técnica llamada “amigurumi” y quiso saber cómo eran. Me pidieron fotos de mi trabajo y les gustó mucho.
Monté una exposición que ocupaba una pieza entera de la casa Luis Oyarzún de la Universidad Austral en Valdivia (UACh). Gustó tanto que de 15 días la exposición estuvo varios meses. Todos mis amigurumi secuestrados tras vitrinas por más tiempo del que podía imaginar.
Producto de esto en el verano del año siguiente me invitaron a hacer un curso para enseñar a tejer amigurumi, y tuve aproximadamente 15 alumnas de Valdivia y Temuco, que querían aprender luego de haber visto la exposición por diversos intereses personales.

¿Dónde fue la exposición, qué amigurumis llevaste para mostrar?
Como señalé, en Valdivia Casa Luis Oyarzún (antigua casa de dos pisos ubicada en el centro de Valdivia, que aloja la actual Dirección de Vinculación con el Medio de la UACh), donde hay varias salas de exposición pensadas en difundir ciencia, cultura, arte, entre otras cosas, desde la Universidad Austral de Chile hacia la comunidad del entorno.
Llevé lo mejor que había tejido, tratando de que se viera la variedad en colores, combinaciones, formas, tamaños, texturas de lanas.

¿Cuál fue el público asistente a la muestra?, ¿cuáles eran sus reacciones al ver los amigurumi?
La gente que llegó, público en general, familias y niños. En especial jardines infantiles. Los niños se fascinaban con estas muñequitas o peluchitos de lana de todos colores y tamaño que representaban animalitos, cosas, personas. Los adultos no lograban dimensionar cómo era posible tejer con tanto detalle algo sin un patrón. Dejé una muñequita afuera de las vitrinas para que los niños y niñas pudieran tocar y sentir un verdadero amigurumi. Aún guardo el libro de comentarios de la exposición, donde mucha gente dejó escritos motivadores comentarios.

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Imágenes de la exposición de amigurumi en la UACh

¿Cuáles fueron tus impresiones después de esta experiencia?
Lo más importante para mí, fue que se logró diferenciar una exposición artística de una muestra artesanal. Había mucho más que las muñecas tejidas, habían cuentos e historias que tú podías imaginar.
El hecho de tener el espacio adecuado, las vitrinas, de que la Universidad mandó a hacer carteles con diseños idóneos, un pendón maravilloso que aún conservo, le dio un toque especial. La exposición era muy linda, nada que se pareciera a una muestra de artesanía. Tú podías ver el arte detrás del crochet en cada vitrina donde se presentaba un pequeño mundo que contaba su propia historia. En una de esas vitrinas puse todos los amigurumis que había recibido de regalo de diversas amigas, pensé que era un lindo símbolo de que habían más tejedoras exponiendo junto conmigo.
Un profesor de la Universidad que es escultor, me dijo que mi trabajo eran hermosas y coloridas esculturas en lana. Y sí, mi trabajo fue valorado y expuesto como eso.
Luego pude exponer en Puerto Montt en la Corporación Cultural, pero la persona a cargo en ese tiempo no logró entender esa diferencia. Un tejido puede ser una artesanía si la presentas en una feria artesanal colgada con muchas otras muñecas, pero una creación artística cuando la tomas y la presentas de la manera adecuada. Sobre todo considerando que es un trabajo lento, detallista, todo hecho a mano, sin pegamentos, sin alambres. Puro amor que inspira las manos creadoras.

Gabriela, gracias por relatarnos tu experiencia y por dejarnos conocerte 🙂

1 Comment

  1. Hola, soy Daniela, estoy buscando una profesora de amigurumi para la ciudad de Puerto Montt, necesito una profesora que pueda hacernos un taller una vez a la semana, es un proyecto del departamento de bienestar, ojala puedan ayudarme.
    saludos

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